La caída del 'jeque' de la Universidad de Hidalgo

Mario Maldonado

Contra todos los pronósticos, el proceso que la Unidad de Inteligencia Financiera inició contra la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo no se cayó, y el presidente del acaudalado Patronato de esa casa de estudios, Gerardo Sosa Castelán, fue aprehendido este lunes en la CDMX por agentes de la SEIDO, acusado de lavado de dinero, peculado y defraudación fiscal.

La detención, como se adelantó hace tres meses en este espacio, es resultado de tres denuncias interpuestas por esos mismos delitos desde la UIF de Santiago Nieto, la cual, como representante del Estado mexicano, ya ha confirmado que buscará obtener el carácter de víctima en este proceso hasta que se consiga una sentencia.

Fue la propia Fiscalía General de la República la que, en los últimos días de mayo, puso en duda la aprehensión del líder del llamado Grupo Universidad, así como el aseguramiento de recursos por 151 millones de dólares que la UIF mantiene bloqueados en seis cuentas de HSBC a nombre del Patronato de la UAEH.

“Que no mientan, el caso lo tiró por unanimidad un Tribunal Federal por las mentiras de la UIF, chequen la sentencia”, dijo en aquel entonces Raúl Tovar, vocero de FGR, a EL UNIVERSAL en respuesta a la columna que publicamos el 25 de mayo sobre el retraso del Ministerio Público para judicializar una investigación que llevaba atorada más de 15 meses.

Tovar se refería también a que Sosa Castelán y su grupo de abogados habían logrado una suspensión del Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Noveno Circuito para liberar las cuentas 4060282449, 4060782513, 4061368890, 4061368908, 6348352082 y 7003234986 del HSBC, basados en la supuesta ausencia en los acuerdos de bloqueo de una petición expresa de la DEA.

Y las millonarias cuentas sí estuvieron libres por unas horas, pero antes de que pudieran extraerse los recursos rastreados desde Suiza y España, el equipo legal de la UIF logró una revisión de esa suspensión. Con el oficio de la DEA puesto a resguardo en los juzgados, la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero tuvo una nueva oportunidad para el aseguramiento y la detención. Esta vez no la desaprovechó.

De nada sirvió la campaña que Adolfo Pontigo Loyola, actual rector de la UAEH, emprendió contra Santiago Nieto, por un presunto desacato a una orden judicial, y tampoco fueron útiles los intentos que Gerardo Sosa Castelán realizó para reunirse en el mes de junio con Andrés Manuel López Obrador durante su visita al estado de Hidalgo.

Irónicamente, y como un indicio de lo que vendría para el patronato de la UAEH en el futuro, el Presidente puso más atención en aquel recorrido a un grupo de personas que protestaban contra Sosa Castelán. Le reclamaban haber operado con las autoridades estatales para fabricar un culpable en el caso del homicidio de su hijo Gerardo Sosa Cravioto.

En su desesperada cruzada, el presidente del Patronato de la UAEH también quiso amedrentar a Morena y hasta a HSBC. Al partido lo amenazó con retirarle su apoyo político en el estado, mientras que al banco que dirige Jorge Arce lo acusó de apropiarse de sus rendimientos financieros; más aún, de reportar indebidamente transferencias por más de 3 mil millones de pesos hacia las cuentas universitarias.

Para Gerardo Sosa Castelán, tales operaciones financieras eran la normalidad en la institución, ya que con sus 17 unidades productivas y 10 empresas privadas vinculadas –entre ellas un hotel y una gasolinería– el patronato llegó a generar más de 750 millones de pesos anuales.

“Nos acusan de tener mucho dinero. ¡Somos chingones! ¿No?”, decía Sosa Castelán el 29 de abril frente a un catedrático.

Llegó el momento de responder esa pregunta.
 
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